Ramón «Mongo» Santamaría Rodríguez, una de las principales figuras del jazz latino,fue un percusionista cubano (especialista en congas y bongos), arreglista y director de orquesta.

Nació en La Habana el 7 de abril de 1917. Fue su abuelo, nacido en el Congo, quien siempre le llamó Mongo, que en lengua Senegalés significa: “Jefe de la Tribu”.Introducido desde pequeño en el mundo de los ritmos africanos y cubanos, y en el mundo de la santería a través del cual aprendió a tocar los cueros. Comenzó tocando el violín, estimulado por su madre, pero ya en el colegio se decantó en seguida por el arte de la percusión. A los 17 años tocaba por las noches compaginándolo con su trabajo de cartero, y así conoció a Chano Pozo, con quien trabajo en varios espectáculos en La Habana.

 

Después de ser uno de las principales atracciones del prestigioso Club Tropicana de la Habana, y lograr un gran prestigio en Cuba,  viajó a la ciudad de México alrededor de los años 40 con el grupo de baile de Lilón y Pablito. Luego, junto con Armando Peraza viajaron a New York y actuaron en varios lugares, sin embargo, ocurre un lamentable incidente, en un arranque de celos Pablito mata de un tiro a Lilón y luego se suicida, la compañía de baile se desbanda. Ronda el año 1949 y la situación se les complicó, dado a que no se les permitía trabajar, porque sus visas eran de artistas de show y no de músicos, y tienen que regresar a Cuba para arreglar su pasaporte.

 

Por fin, el día 23 de octubre de 1950 llega a Nueva York en calidad de residente permanente. Trabajó después con diversas orquestas, entre ellas la de Pérez Prado, aunque un accidente y una larga estancia en el hospital, le llevan al mundo de la droga. Mongo quedó herido de la cadera y en una pierna y Pérez Prado le abandona y no le pagó los honorarios; la cosa se le complicó a Mongo ya que no dominaba el inglés y en el hospital donde lo atendieron, el doctor, por problemas raciales, quería amputarle la pierna accidentada. Gracias al cantante Paquito Sosa, que aclaró que Mongo era cubano y no negro, desistió de la amputación, le pusieron algunos tornillos y le arreglaron la parte afectada de la cadera.

 

Ya recuperado se integra a la banda del maestro Tito Puente y jamás volvió a tocar con Pérez Prado. Invirtió cerca de seis años tocando con Tito, entre los años de 1951 a 1957. Tras dejar a Puente, trabaja con Willie Bobo y Cal Tjader, en California, donde descubre y adopta la bossa nova, de la mano de Elis Regina.

 

A partir de 1961, comienza a liderar sus propios grupos. Con la fiebre charanguera de New York crea su propia charanga, La Sabrosa, que pronto comienza a evolucionar, de manera natural hacía el jazz. Su gran éxito fue el disco Watermelon Man, éxito que jamás consiguió repetir. No obstante, se dedicó a “latinizar” temas populares del momento en ritmos Rock, Soul, Funky los cuales desembocan en el famoso ritmo delboogaloo para mediados de los años 60. Durante estos años incorpora a su orquesta a músicos como La Lupe, Joao Donato, Armando Corea o Luis Perico Ortiz.

 

En los años 70 participa como invitado especial en varios conciertos de La Fania All Stars. Pero poco a poco va desapareciendo del panorama latino para dedicarse más al Jazz, aunque en los últimos años de vida casi no tocaba por enfermedad. Murió en Miami el 1 de febrero del 2003.

 

Al maestro Mongo Santamaría se le conoció como el conguero más influyente en el desarrollo que ha tenido el Jazz Latino en los Estados Unidos. El sonido del tambor de Mongo abarcó desde el típico sonido cubano del son tradicional, hasta una variedad de ritmos como el Boogaloo, Guajiras, Rock, Soul, Pop, Salsa, Música Religiosa de la Tradición Afrocubana, Pachangas, Charangas, fusiones de Panchangas Twist, entre otros. Son relativamente pocos los congueros con un sonido tan individual que uno podría distinguirlos entre la multitud. Le daba mayor importancia al timbre más oscuro de sus congas, y se quedaba un poco atrás del beat para crear un notable swing en su estilo de percusión afrocubana, dejó una marca indeleble en el jazz y su obra influyó tanto en sus contemporáneos como en músicos e intérpretes más jóvenes: Ray Barretto, Giovanni Hidalgo, Poncho Sánchez, Patato Valdés, etc.